jueves, 25 de febrero de 2016

Removiendo mi conciencia


Llevo unos días dándole vueltas al tema del consumo y, es que el reportaje de Salvados de Fashion Victims, ha sido la gota que ha colmado mi vaso. Si no lo visteis os paso el enlace porque realmente merece la pena ver cómo y dónde hacen lo que luego nos ponemos, y esto es extrapolable a lo que luego comemos o usamos. 

Pero no solo me preocupa lo que me pongo, que me preocupa y bastante, ya que no es normal que haya una parte del mundo produciendo sin control, a costa de no respetar los derechos humanos y contaminar sin pudor, para que otra parte del mundo pueda consumir sin tampoco control. También me preocupa lo que como, lo que contamino, lo que reciclo… en definitiva me preocupa no ser lo suficiente respetuosa con el medio ambiente. Un medio ambiente que se nos ha regalado para disfrutarlo y cuidarlo, no para destruirlo, y desgraciadamente vamos hacia esto segundo. 

Así que, aquí ando pensando… 

Mi primer pensamiento fue que el problema es sistémico y cultural, que deberíamos cambiar nuestra sociedad de consumo, lo que conlleva, entre otras cosas: 
  • Dejar de comprar compulsivamente. Nuestra coletilla “porque lo necesito” no debería ser una excusa para comprar, porque todos sabemos que necesitar, necesitar, no necesitamos nada ya que en nuestras casas hay de todo, y nos sobran cosas. 
  • Controlar más las fábricas de países en vías de desarrollo para que sus trabajadores no estén explotados y en régimen de semi-esclavitud, cobrando una miseria, trabajando muchísimas horas, sin tener en cuenta su salud ya que no les dan una triste mascarilla en aquellos puestos en que es necesaria. No debiendo subcontratar nuestras empresas a estas. Porque lo que está claro es que la deslocalización de la producción es algo incuestionable y que no va a dejar de pasar. Es normal que el empresario quiera ahorrar costes pero nunca debería ser a costa de otras personas o del medio ambiente. (Occidente siempre pide a los países en desarrollo que se pongan las pilas y no contaminen tanto pero a la vez, éstos lo hacen porque están produciendo las cosas que luego nosotros compramos… Sin lugar a dudas, paradójico). 
  • Tener más información como consumidores para poder decidir que ropa, alimento, dispositivos electrónicos, comprar, ya que como consumidores tenemos una responsabilidad y deberíamos exigir esto y más a las empresas, para poder hacer un consumo más responsable. 
Luego me di cuenta que todo esto no está en mi mano, entonces pensé ¿no puedo hacer nada? Pero mi querido maridito me recordó una frase que siempre ha estado colgada en mi habitación: “Mucha gente pequeña, haciendo muchas cosas pequeñas, en muchos lugares pequeños, puede cambiar el mundo”. Y fue la chispa que hizo que mi enfoque cambiara: lo que tengo que hacer es pensar en cosas que yo pueda hacer. 

 ¿Y qué puedo hacer? 
  • Reducir mi consumo de cosas superfluas y sobre todo de ropa. Lo que no significa no comprarme nada, si me propusiera un reto tan grande, no lo conseguiría, seguro, pero al menos pensármelo 3 veces antes de traerme algo nuevo a casa. El pasado fin de semana conseguí no comprarme unas deportivas que no necesito y que eran super bonitas, al pararme a pensar lo que iba a hacer. 
  • Arreglar lo que se estropee. Si cambiando la batería de mi móvil este puede durar 1 año más, ¿por qué voy a cambiarlo por uno nuevo si aún funciona? Por muy molón que sea el dispositivo de moda. 
  • Dar la ropa que ya no me pongo y que puede servir a otras personas. Reutilizar es otra de las claves. 
  • Tratar de comprar productos de los que sepa el origen y las condiciones en que se han producido, ya sea comida, ropa o lo que sea. Con la comida ya lo llevábamos haciendo un tiempo: vemos de donde es, que tiene, y en la medida de lo posible ver como se ha producido. 
  • Reciclar, o mejor dicho seguir reciclando porque en nuestra casa hay 5 bolsas: orgánica, vidrio, papel, envases y resto. Que la pereza y el machaqueo constante de los que no reciclan no nos quite las ganas. 
  • Investigar más sobre el consumo responsable. 
Pues a ello me pongo. Espero que mi revuelta de conciencia, haya movido aunque sea 1 cm de la vuestra.