jueves, 29 de diciembre de 2016

Bye bye 2016, Hello 2017

2016 se acaba y como siempre nuestra naturaleza nos invita a echar la vista atrás y ver que hemos vivido y sentido este año que se nos escapa entre los dedos…

Para mí ha sido un año intenso, intenso en lo personal y en lo profesional. Un año de cambios (y más que se avecinan). Empezamos el año viviendo en Sant Cugat, sin saber lo que nos depararía este año, creíamos que sería uno más, vivíamos felices allí, en la distancia, sintiendo lejos lo que les pasaba a nuestras familias y amigos y casi sin darnos cuenta todo cambió… nueva plaza para mí en Alcobendas, lo que implicaba cambio de ciudad, cambio de trabajo para mí y para Diego, estar más cerca de nuestras familias y amigos de siempre, un autentico lujo volver a estar cerca, pero añorando lo que dejábamos atrás, una ciudad donde nuestra historia había crecido, donde hemos descubierto aficiones y personas que nos inspiran, donde hemos conocido a amigos, con lo que hemos compartido 1000 cosas y un trabajo que me gustaba, rodeada de amigos. Pero sin lugar a dudas el mayor cambio es nuestra futura paternidad, pensándolo bien porque hablar en futuro, nosotros ya nos sentimos papás, somos los papás de Gala, aunque ella aún no haya nacido.


Pero no todo ha sido bonito y maravilloso este año, ha tenido y tiene sus momentos malos. Esos que son inevitables, por que por mucho que queramos, ni nosotros somos perfectos ni nuestra vida es perfecta… la angustia, la ansiedad también ha invadido mi vida este año, por mi familia, por mi… pero aunque cueste, se sale, hay que seguir luchando (sigue nadando, sigue nadando, como bien decía Dory en Buscando a Nemo), la vida es maravillosa a pesar de sus malos momentos y eso no debemos olvidarlo nunca. Hay que afrontar las cosas y seguir y seguir.

De este año me llevo muchísimos recuerdos que quedarán para siempre grabados en mi memoria: el día que me enteré que volvíamos a Madrid, todas las despedidas que vivimos en Sant Cugat (como lloré viendo el otro día el vídeo que me hicieron con fotos, snif, snif), aquello parecía una boda gitana (jijiji), volver a Madrid, ver a nuestras familias y amigos esperando para descargar un camión repleto con nuestra vida en común (¡gracias a todos!), las primeras celebraciones aquí, enterarnos de que estaba embarazada, la emoción de contarlo a quien nos quiere y a quien queremos, los viajes que hemos hecho, las fotos que hemos hecho y que nos han hecho, la búsqueda de nuestra futura casa, la nuestra, la de verdad, las niñas que han nacido este año y enterarnos de los bebés que están por venir, los eventos organizados, las excursiones con amigos, el que nuestros padres puedan venir a vernos cuando quieran, sin AVE de por medio… no sé 1000 cosas…

Lo mejor de todo es que 2017 se avecina también cargadito, nacerá nuestra pequeña Gala, quizás cambio de trabajo de nuevo y probablemente de casa, o al menos de pensarla y diseñarla. Dejaremos de ser una pareja para ser una familia de 3, seguramente será el año en que todo gire en torno a ella, en la que nuestra vida como la conocemos hasta ahora, cambiará para siempre. Espero que sea un año en el que también se arreglen problemas familiares y en los que a pesar de todo, sigamos compartiendo tiempo con la gente que nos quiere, aunque sea con ojeras y cara de panda, jejeje.

Nos vemos, leemos y contamos durante el 2017.

Sed muy felices. 

Disfrutad de las pequeñas cosas que son las que hacen grande la vida (me repito pero para mi la frase de este año...)

Me ha faltado el análisis socio - político de este año 2016, pero me ha parecido tan horrible que mejor pasarlo por alto: guerras, presidentes inesperados, referendos fallidos, terrorismo,... como ya dije aquí: ¡qué paren el mundo que me quiero bajar! Esperemos que el 2017 sea más productivo y esto no vaya a más. Desde luego no es el mundo que le quiero dejar a mi hija. Luchemos por uno mejor, sin duda alguna.