viernes, 14 de noviembre de 2014

Bajo el sol de la Toscana (II): San Gimignano

De vuelta con nuestro precioso viaje por la idílica Toscana. Dejamos Florencia en un pequeño Fiat 500 para recorrer la Toscana. El primero sitio que visitamos es un pueblito medieval con mucho encanto: San Gimignano. Un pueblo muy autentico y muy pequeño, que se puede atravesar en 15 minutos pero para disfrutarlo hay que perderse por sus callejuelas y respirar su encanto. 

Quizás sea uno de los pueblos más visitados de la Toscana, es posible que si vais os encontréis mucha gente y los parkings llenos (el coche hay que dejarlo a las afueras del pueblo) pero aún así merece la pena. Lo mejor es ir a última hora del día porque se va vaciando un poco y ya podéis aprovechar para cenar por allí.
El hotel en el que nos alojamos toda la semana, salvo los días de Florencia y Verona: el Hotel Casolare la Terre Rosse, estaba a unos 5 kilómetros de San Gimignano así que fuimos en varias ocasiones allí, unos días a visitarlo y otros simplemente a pasear, a comer una rica bistecca alla fiorentina, a cenar pizza al taglio o comer un rico gelato en la mejor heladeria del mundo en 2006/2007 y 2008/2009, la Gelateria Dondoli. El hotel nos encantó y lo recomendamos al 100% si vais por la zona: el personal super agradable, la habitación muy correcta, el desayuno riquísimo y el restaurante para la cena super bueno, además de tener unas vistas y un jardín precioso.

Antes de enseñaros algunas de las fotos que hicimos os voy a contar un poquito de este icónico pueblo:

Fundada por los etruscos, San Gimignano entra en la historia en el siglo X, cuando se construyó aquí el primer castillo feudal. En torno a él se desarrolló un asentamiento que se amuralló en el siglo XIII. Gracias a la agricultura y a su buena situación en la Vía Francigena, la ruta comercial y de peregrinaje hacia el norte de Europa, la ciudad se enriqueció. Tuvo problemas por la propensión de sus familias principales a las disputas familiares. Durante los años de conflicto, las familias construyeron 72 torres protectoras, de las cuales sobreviven 14. Las disputas prosiguieron durante los siglos XIII y XIV, y solo les puso fin la peste negra de 1348, que exterminó a gran parte de la población y arruinó la economía. En 1353 San Gimignano cayó bajo el yugo florentino e inició unos largos siglos de pasiva vida rural. La prosperidad no volvió hasta la llegada del turismo en la posguerra y la reactivación de la industria vinícola. (*)

No me enrollo más y os dejo con las fotos para que veáis esas torres medievales y sus callejuelas.
Pues hasta aquí San Gimignano, próximamente seguiré con nuestro viajecito.

¡Qué tengáis buen fin de semana!

(*) Extracto de la Guía turística Florencia y Toscana - Guías Clave de Espasa.