jueves, 21 de agosto de 2014

Hoy cine: Freedom Writers

Hace unos días, vimos una peli que me gustó mucho: Diarios de la calle (Titulo original: Freedom Writers) y que viene al pelo con toda la situación que se está viviendo ahora en Ferguson, Missouri, Estados Unidos. 

La película no es nueva, de hecho la emitieron un domingo después de comer, lo que significa que de estreno tiene poco y, además, está basada en hechos reales. 

Trata sobre una joven profesora blanca (Hilary Swank) que empieza a dar clases de lengua en un instituto con graves problemas de integración racial, de bandas y de violencia. Finalmente, consigue ganarse su respeto y esa clase se convierte en el refugio para esos jóvenes, se convierte en un lugar donde da igual que seas latino, coreano, negro o blanco. 

Si os digo la verdad, lloré muchísimo viendo la película (si, lo reconozco: soy una llorona empedernida…). Me pareció súper real la desesperación de esos jóvenes que no aspiran a nada, únicamente a sobrevivir otro día. Unos jóvenes, y en general una población, que no se siente representada en ningún sitio: profesores blancos, policías blancos, políticos blancos, médicos blancos, gente que ni les entiende ni les representa, en zonas en las que la mayoría son negros, latinos o asiáticos. 

Esos jóvenes necesitan gente que les inspire y que les convenza de que son buenos, de que pueden hacer algo por ellos y sus comunidades, para en un futuro ser ellos los profesores, los médicos, los policías o sus representantes políticos. Y ese es el alma de esta película. 

Cuando estuvimos en Estados Unidos nos llamó mucho la atención lo segregada que estaba la población: aquí viven los chinos, aquí los latinos, aquí los negros, aquí los blancos… incluso según a que barrio fueras veías los institutos con rejas, que más que un sitio donde aprender y formarte parecían cárceles, los chicos por la calle… y esto en ciudades en las que los problemas de violencia e integración no son tan fuertes como lo que se está viendo ahora en Ferguson, así que me imagino que allí debe ser brutal. 

La situación es difícil de resolver y creo que siempre va a existir mientras no se les dé a esos jóvenes una esperanza de que su vida puede ser mejor, que pueden hacer algo más que robar, meterte en una banda o luchar por sobrevivir en una guerra.

Hay que cambiar mentalidades: las de aquellos que se creen mejor y las de aquellos que no se creen nada.