lunes, 19 de marzo de 2012

¡Viva La Pepa!

Hoy se cumplen 200 años de la promulgación de la Constitución de 1812, la archiconocida como "La Pepa" y, se merece una entrada en el blog. ¡Qué menos! 

Al pensar en esta Constitución, me ha venido a la mente, el comentario de texto que hice sobre ella en 2º de bachillerato, cuando preparaba la selectividad, así que he ido rauda y veloz a buscarlo y, ¡lo he encontrado! Así que, ayudándome de él voy a hablar un poquito del Texto y de la situación política que vivía el país. Preparáos para una post serio y si no no os va mucho la Historia y el Derecho, os dejo que no lo acabéis.

La Constitución de 1812, promulgada en Cádiz, es en primer término liberal e inspirada en la Constitución francesa de 1791, pero algo más avanzada y progresista, ya que no solo pretendía regular el ejercicio del poder, sino también conseguir una reordenación de la sociedad: aceptando el principio de sufragio universal y estableciendo una amplia garantía de derechos.

Fue elaborada en una país en guerra (en plena Guerra de la Independencia: 1808 - 1814), ocupado por las tropas napoleónicas, y los legisladores mostraban un optimismo histórico encomiable. Esperanzados en el triunfo, intentaron aprovechar la situación revolucionaria creada por la guerra, para elaborar un marco legislativo más avanzado de lo que el conjunto de la sociedad española hubiera permitido en una situación normal.


Dentro del articulado cabe destacar lo siguiente:
  • El concepto de Nación definido como el conjunto de ciudadanos del territorio peninsular y las posesiones coloniales, lo que implicaba que los ciudadanos de ambos hemisferios contaban con los mismos derechos, libertades y deberes. Además, la Nación Española no pertenecía a ninguna familia o persona sino que es libre, es decir, de sus habitantes.
  • La soberanía residía en la Nación, es decir, son sus ciudadanos los que deciden quien debe gobernarles y establecer sus leyes, a través del sufragio universal, masculino, indirecto y censitario, lo que suponía que sólo podían votar a las Cortes los varones mayores de 25 años que contaran con cierto nivel de renta.
  • Se estableció una declaración de derechos del ciudadano según la cual debían respetarse la libertad civil, la propiedad y demás derechos legítimos del hombre como el de petición e igualdad ante la ley. Pero, además, todo español debía contribuir a la Hacienda de la Nación en proporción a sus ingresos.
  • El Estado se declara confesional, siendo la religión oficial la católica, lo que prohibía la practica de otras religiones en territorio español.
  • El Gobierno de la Nación es una monarquía moderada hereditaria, en la que existía la división de poderes, por primera vez. Residiendo en las Cortes el poder legislativo, en el Monarca el poder ejecutivo y en los Tribunales el poder judicial. 
  • Contemplaba la implantación de una enseñanza pública y obligatoria en todos los pueblos, donde se enseñaría a todos los niños a leer y escribir, el catecismo católico y las obligaciones civiles. 
  • Asimismo, recoge otros artículos como la creación de la Milicia nacional y la obligatoriedad del servicio militar, la reorganización de la administración local y provincial, la reforma de los impuestos y la Hacienda pública, la igualdad jurídica, la inviolabilidad del domicilio y la libertad de imprenta para libros no católicos.
Pero, además del Texto Constitucional, las Cortes de Cádiz  aprobaron una serie de leyes y decretos para acabar con el Antiguo Régimen y ordenar el Estado como un régimen liberal. Así, se decretó la supresión de los señoríos, la libertad de trabajo, la anulación de los gremios, la abolición de la Inquisicón y el inicio de la desamortización y la reforma agraria.

En realidad, las Cortes y el Texto Constitucional no tuvieron gran incidencia práctica en la vida del país ya que la situación de guerra impidió la efectiva aplicación de lo legislado en Cádiz y, al final de la guerra, la vuelta de Fernando VII frustró la experiencia liberal y condujo al retorno al absolutismo. Si bien, se restauró de nuevo entre 1820 y 1823, conocido como el Trienio Liberal y, entre 1836 y 1837. 

En cualquier caso, hay que darle la importancia que tiene como primera constitución promulgada en España y como el ejemplo que fue para otras muchas constituciones europeas y americanas posteriores e inspiración para el constitucionalimo español de los siglos XIX y XX.

¡¡Viva La Pepa!!

Nota: si queréis leerla entera, podéis hacerlo en la web del Congreso: Constitución de 1812 en pdf