sábado, 17 de diciembre de 2011

Paseos Curiosos por Sant Cugat (I)

Copiando el nombre de los Paseos Curiosos por Barcelona del Blog Milerenda (que por cierto me encantan y tengo ganas de seguir sus pasos por Barcelona) voy a hacer una entrada sobre el paseo que dimos MacGyver y yo el sábado del puente de diciembre. Buscábamos casas modernistas y de la primera mitad del siglo XX, y la mayoría las encontramos en la Avenida de Gracia de Sant Cugat.  Esta será la primera entrada porque aún nos quedan algunas por ver, que ya os enseñaré. Después buscaremos los restos medievales, pero eso para otra ocasión.

Empezamos en la Plaça Octavia con la Carrer de Santiago Rusiñol, con la Terrisseria Arpí, edificio industrial de finales del siglo XIX. Esta antigua fábrica fue construida por la familia de alfareros Arpí, donde se produjeron piezas de vajillas y ornamentos cerámicos de arquitectura. Tenían el obrador, con el horno y las balsas para el barro y los barnices, en la parte posterior, junto con las estancias de uso agrícola, donde guardaban los animales y las herramientas del campo, y una bodega. La fachada – muestrario que da a la plaza fue obra, a principios del siglo XX, del hijo y del nieto del primer propietario, Francesc y Pere. Destacan los elementos escultóricos policromos de cerámica, el friso superior multicolor así como la decoración de las aberturas y del largo balcón.
De ahí nos dirigimos hacía la Avenida de Gracia, donde nos encontramos el resto de casas. La primera que nos encontramos la Casa Jaumandreu, construida en 1882, por Sever Jaumandreu, propietario local de una destilería de aguardiente en la ciudad, un negocio próspero en aquella época, que le posibilitó la edificación de una casa propia al estilo burgués. La casa se denominó posteriormente Villa Felisa. Es el mejor ejemplo de construcción de la fase premodernista en la ciudad, y se caracteriza por sus proporciones e influencia neoclasicistas, la torre – mirador central sobre la azotea y el trabajo de cerrajería, que incluye la verja. A punto de ser derribada, en 1979 fue adquirida por el ayuntamiento, que instaló allí la Escuela Taller y posteriormente la sede de la Policía Local.
La siguiente es la Casa Armet, el ejemplo primer y mejor ejemplo del modernismo en Sant Cugat. Fue construida por encargo del veraneante barcelonés Sr. Armet. Destacan la modulación en líneas rectas y el ladrillo a la vista, la cerámica y las estructuras de madera y forja. En la fachada principal está la torre – mirador con cubierta de cerámica en forma de pináculo y, en la calle Barcelona, las cuadras y las cavas, la torre del molino de viento que accionaba la bomba elevadora del agua del pozo y el depósito donde ésta se almacenaba, sobre la estructura de ladrillo.

A continuación, nos encontramos la Casa Mòjica, actual sede de Banif. Llama la atención la superposición de desvanes, encajados en un tejado de buhardilla con detalles barrocos, y la fachada marcadamente noucentista, ornamentada con cerámica sin cocer, como el bajorrelieve de un Sant Jordi en el primer piso. También destaca el trabajo de cerrajería del balcón. El porche sobre la calle es resultado de una reforma del último cuarto del siglo XX, cuando se ensanchó el vial y se obligó a retirar la planta baja de la casa para hacer pasar la acera pública por debajo.

La siguiente casa se encuentra en la misma acera de la anterior, justo a continuación y es la Casa Mir.  Eduard M. Balcells realizó un primer proyecto de edificio por encargo de Manuel Mir Foix, quien lo amplió y reformó después de 1910. Destaca la ornamentación general modernista con superposición de elementos naturalistas en combinación con imitación de obras rústica, así como un elaborado trabajo de cerrajería. En el pórtico de acceso, un balcón es sostenido por esbeltas columnas treboladas y capiteles de inspiración corintia. La vivienda del casero y la torre del molino de viento dan a la calle de Sant Josep.

La última casa de esta calle que merece especial mención es la Casa Mònaco o Monés. Vivienda reformada por encargo de Josep P. Monés. El arquitecto Eduard M. Balcells añadió el balcón – porche, modificó las aberturas y decoró el paramento con una falsa sillería y la decoración floral sobre las ventanas, transformado el edificio en una obra modernista. En los años 50, el Sr. Gil amplia el edificio siguiendo la línea de Balcells y añade a los jardines ciertos elementos de estética noucentista: la pérgola de columnas salomónicas hechas con terracota, la galería y la pérgola del león. La apertura de un bar con piscina en la década de 1960, el Mónaco, es el origen del nombre popular de la finca. Actualmente alberga la Escuela de Arte y Diseño de Sant Cugat.
Pues hasta aquí el paseo de hoy.