miércoles, 30 de diciembre de 2009

Haciendo balance...

Estamos ya a las puertas del 2010 y, sin querer, mi mente repasa los mejores y peores momentos del año que se acaba.

La verdad es que no me puedo quejar, puedo afirmar que el año 2009 ha sido un buen año para mí. Para empezar, he logrado mi objetivo: aprobar la oposición y, encima en la primera convocatoria (me lo decían y no me lo creía, y mira que hubo gente que confiaba en mi: "Tú te sacas lo que te propongas", "En un año la tienes, menuda eres tú", etc., etc.). Y casualmente, llevaban razón, así que mil gracias.

Además, puedo celebrar y celebro, que personalmente todo ha ido muy bien, quitando algún sustillo… pero, ¿qué es la vida sin estos sustillos?

Si bien, aún hay más. Me tocó vivir unos meses lejos de casa. Al principio pensaba que era el fin del mundo y mi persona preferida (pero preferida, preferida de verdad), me decía: "No te preocupes que te va a venir genial salir de casa, espabilarás". Y, como siempre, llevaba razón: No hay nada como salir del redil para madurar, y aprender a ser el dueño de tu propia vida. Así que mil gracias por esto también.

Este año, también, me he dado cuenta de la gente que está presente y participa en mi vida y, de la gente que yo creía que estaba y realmente no era así. Quizás esas personas piensen igual que yo, quizás yo tampoco he puesto de mi parte o quizás nuestros caminos están en distintos puntos y volverán a encontrarse pronto, en el año que empezamos.

Este año también ha sido el año del reencuentro. He descubierto las redes sociales y con ellas a amigos, compañeros de colegio o de trabajo que creía perdidos y, quien sabe, quizás sirva para algo más que dejarnos mensajes en el muro.

Pero en año 2009, no sólo ha sido especial por esto, también lo ha sido, a nivel global, por ser el año de la crisis económica, el año en el que los cimientos de la sociedad moderna se han tambaleado, el año en que hemos llegado a las 4.000.000 de parados, el año en que Obama se convertía en "el Presidente", en "el salvador", pero habrá que esperar a ver sus logros en los años venideros, el año en que han salido a la luz casos y más casos de corrupción, el año en que una pandemia azotó el mundo, el año en que se reunieron en Copenhague miles de personas para hablar del futuro del planeta, y en el que no consiguieron nada, y, como estos ejemplos, otros muchos que han entrado en nuestra vida a través de prensa y televisión.

Sólo espero que el año 2010 sea mejor para el mundo que hemos creado entre todos y venga cargado de noticias aún mejores, no sólo para mí y los míos, sino también para todos vosotros.